La situación del Cádiz de Albert Celades continúa siendo preocupante. El conjunto amarillo únicamente suma cuatro puntos de 21 posibles y es, junto al Albacete, uno de los dos equipos de Segunda División que todavía no conoce la victoria. Sin embargo, la mejoría mostrada ante el Girona y el Tenerife ha cambiado el escenario del técnico.
El empate en el Heliodoro Rodríguez López resultó insuficiente desde el punto de vista clasificatorio, pero dejó sensaciones diferentes. El Cádiz fue superior durante buena parte del encuentro y generó oportunidades para conseguir un resultado mejor. Sin embargo, un error defensivo y una salida poco contundente de David Gil permitieron a Enric Gallego adelantar al Tenerife y obligaron nuevamente al equipo a remar contracorriente.
Vladys rescató un punto en la segunda mitad, pero la necesidad continúa siendo evidente. El Cádiz necesita conseguir su primera victoria para dar un salto en la clasificación y, sobre todo, inyectar confianza a un proyecto que todavía se encuentra en construcción.
Porque la plantilla sufrió una profunda transformación durante el mercado de verano y ya comienza a apreciarse el nivel que pueden ofrecer algunos de los nuevos futbolistas. Jugadores como Ibon Sánchez, Vladys, Doué o Manu Fernández han dado pasos hacia delante durante las últimas jornadas.
Otros integrantes de la plantilla, como Izeta, Damián Rodríguez o Jandro Orellana, todavía necesitan tiempo para desarrollarse y adaptarse a lo que reclama el equipo. Una evolución que exige paciencia, precisamente uno de los recursos más escasos dentro del fútbol profesional.
Celades cambia el rumbo del Cádiz
El nombre de Albert Celades comenzó a tambalearse con fuerza dentro del club después de la derrota ante la UD Las Palmas. El problema ya no se limitaba a la ausencia de resultados. La principal preocupación era la falta de crecimiento de un equipo que, en lugar de evolucionar, parecía estar retrocediendo con el paso de las jornadas.
Dentro de la entidad comenzaron a aparecer voces partidarias de poner fin a la etapa del técnico catalán. Sin embargo, Celades ya había activado de manera silenciosa un cambio de rumbo: convertir al Cádiz en un equipo más pragmático y adaptado a las características reales de su plantilla.
La primera señal apareció frente al Girona. El Cádiz mejoró, compitió y realizó una buena segunda mitad, aunque terminó perdiendo. El club decidió mantener al entrenador para el desplazamiento a Tenerife, pese a que ya había comenzado a sondear el mercado de técnicos sin equipo por si finalmente resultaba necesario realizar un relevo.
En las islas volvió a apreciarse una evolución. El Cádiz generó ocasiones, encontró espacios y fue capaz de reaccionar después de comenzar perdiendo. La victoria siguió sin llegar, pero la actuación sirvió para que Celades recuperara parte del crédito y de la confianza que había perdido dentro de la entidad.
Los resultados continúan sin respaldar su trabajo y la urgencia clasificatoria no ha desaparecido. Celades ha conseguido ganar tiempo gracias al crecimiento mostrado durante los dos últimos encuentros, aunque ese margen no será ilimitado. El Cádiz necesita transformar cuanto antes las mejores sensaciones en victorias para confirmar que el cambio experimentado responde a una evolución real y no a una reacción pasajera. El Leganés, el próximo sábado, será una nueva oportunidad para el conjunto amarillo.

