La afición del Cádiz CF abandonó el Nuevo Mirandilla con la sensación de haber vivido un “déjà vu”. El conjunto amarillo volvió a empatar sin goles, por tercera jornada consecutiva, confirmando que el brillante inicio liguero queda ya lejos de la realidad actual del equipo. La solidez defensiva continúa siendo su mayor virtud, pero en el apartado ofensivo los gaditanos ofrecen mucho menos de lo que su plantilla podría dar.
El encuentro comenzó cargado de tensión incluso antes del pitido inicial. Iván Alejo, exjugador del Cádiz y ahora en las filas del Real Valladolid, fue recibido con una sonora pitada por parte del público local, que no dejó de abuchearlo cada vez que tocó el balón. En lo deportivo, el conjunto de Gaizka Garitano salió con energía, dominando los primeros minutos y buscando el arco defendido por Guilherme con la intención de adelantarse pronto.
Un gol anulado que desató la polémica
A los ocho minutos, el Cádiz celebró un tanto que no subiría al marcador. Una rápida recuperación de Álvaro García Pascual permitió lanzar una contra vertiginosa: Brian Ocampo aceleró por la banda, combinó con Suso y este asistió a Tabatadze, que remató con potencia al fondo de la red. Sin embargo, el árbitro anuló el gol por un supuesto fuera de juego posicional de Álvaro, pese a que el delantero no participaba en la jugada. La decisión, muy protestada, volvió a poner en el punto de mira los criterios arbitrales.
Con el paso del tiempo, el Real Valladolid fue encontrando su sitio en el campo y ganando presencia con posesiones más largas. El Cádiz se mantuvo firme atrás, aunque algunas imprecisiones sembraron dudas en la grada. La ocasión más clara de los visitantes llegó con un cabezazo desviado de Marcos André tras un centro de Alejo. La primera mitad se cerró con el Cádiz cargado de amonestaciones: cuatro tarjetas amarillas en apenas 45 minutos.
Escasez de ideas en la reanudación
La segunda parte mantuvo el mismo patrón. De nuevo Tabatadze rozó el gol tras una buena combinación con Suso, pero esta vez fue el portero Guilherme quien frustró la ocasión con una gran parada. El ritmo decayó y las oportunidades escasearon. El Valladolid lo intentó desde lejos, con un disparo de Chuki, mientras Garitano movía el banquillo en busca de una chispa ofensiva que nunca llegó.
El susto final lo protagonizó el conjunto visitante: en el minuto 82, Diego Torres probó suerte con un potente disparo que Víctor Aznar desvió con una intervención providencial.
El duelo terminó, una vez más, sin goles. Tercer empate a cero consecutivo para el Cádiz CF, que mantiene su solidez defensiva pero sigue sin encontrar soluciones en ataque. Un punto que sabe a poco y que alimenta las dudas sobre la falta de pegada del equipo amarillo.

