Temporada difícil de digerir para Juan Cala. El coordinador de la dirección deportiva del Cádiz CF y el copropietario del Atlético Sanluqueño está sufriendo una temporada para olvidar. Mientras los amarillos van de cabeza a las posiciones de descenso a Primera Federación, los verdiblancos necesitan más que un milagro para lograr la permanencia en dicha categoría.
A falta de siete jornadas para que finalice el campeonato, el Atlético Sanluqueño es penúltimo clasificado con 28 puntos y está a nueve de la permanencia. Por lo tanto, no solo necesitaría un tramo final de temporada sobresaliente, sino que equipos como el Gimnástic de Tarragona (que actualmente marca la permanencia con 37) tendrían que protagonizar un auténtico desastre en lo que resta de curso.
Algo más que un milagro para un equipo que venía acostumbrando a permanencias épicas en las últimas campañas, pero que en esta ocasión debería realizar una proeza de dimensiones bíblicas para no estar el próximo curso en Segunda Federación.
De todas formas, el descenso del Atlético Sanluqueño es la crónica de una muerte anunciada porque lo vivido en El Palmar el pasado enero fue difícil de explicar. Una revolución total en el equipo y numerosos fichajes procedentes del Cádiz Mirandilla, incluyendo el cuerpo técnico con el aterrizaje de Pedro Mateos junto a Jesuli Velázquez. Y eso que el equipo compite y sacado partidos adelante, pero la empresa es de suma dificultad y así se está demostrando.
De hecho, en la tarde del sábado, el equipo no fue capaz de pasar del empate a cero ante el Sevilla Atlético, colista de la categoría. Por delante, siete encuentros para tratar de obrar una misión imposible y evitar el descenso a Segunda Federación.

