Radio Marca Cádiz

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El Cádiz cae ante el Granada en una noche marcada por la mala fortuna (1-2)

El estadio gaditano acogía un duelo cargado de tensión y objetivos contrapuestos. El Cádiz comparecía con la vista puesta en los puestos nobles de la clasificación, consciente de que un triunfo le permitiría cerrar la jornada en zona de playoff. Enfrente, un Granada necesitado, obligado a sumar para escapar de los puestos de descenso. A todo ello se añadía el precedente del encuentro de la primera vuelta, motivo por el que el choque había sido catalogado como de alto riesgo.

Gaizka Garitano movió ficha en su once inicial e introdujo tres novedades respecto a la jornada anterior. La más destacada fue el regreso de Moussa Diakité a la medular tras cumplir sanción. El técnico también decidió renovar por completo las bandas, dando entrada a Ontiveros y Antoñito Cordero con la intención de aportar desequilibrio ofensivo.

La noche no invitaba al fútbol en Cádiz. La coincidencia con una nueva sesión de preliminares del COAC en el Gran Teatro Falla, unida a las bajas temperaturas, se tradujo en una afluencia menor de lo habitual en las gradas del Nuevo Mirandilla.

Un gol entre rebotes y una noche maldita con la madera

El inicio del partido fue un jarro de agua fría para el conjunto local. A los diez minutos, el Granada encontró el 0-1 en una acción caótica. Gonzalo Petit protagonizó primero una brillante jugada individual que se estrelló en el larguero. El balón quedó vivo y, tras un disparo de José Arnaiz que obligó a Víctor Aznar a intervenir, la pelota quedó suelta en el área. Álex Sola aprovechó la indecisión defensiva y, tras varios rebotes fortuitos, terminó enviando el esférico a la red.

El Cádiz reaccionó con rapidez, aunque la fortuna comenzó a darle la espalda de forma descarada. Apenas cuatro minutos después, Antoñito Cordero se encontró con el poste, que volvió a negar el gol a los amarillos en el 24’, cuando Álvaro García Pascual volvió a estrellar su disparo en la madera. La maldición continuó en el 36’, con un potente lanzamiento lejano de Diakité que también se topó con el larguero.

Los locales encerraron progresivamente al Granada, acumulando llegadas y generando una clara sensación de dominio. Sin embargo, el descanso llegó sin premio para el Cádiz. Antes del intermedio, los visitantes reclamaron una posible expulsión de Antoñito Cordero tras una entrada sobre Arnaiz, aunque el árbitro zanjó la acción con tarjeta amarilla.

Del empate a un golpe letal

Tras el paso por vestuarios, el Cádiz intensificó su búsqueda del empate. En el minuto 54, Antoñito Cordero volvió a aparecer por banda y sirvió un centro peligroso que Dawda no logró dirigir entre los tres palos. El gol terminó llegando poco después. En el 60’, Mario Climent ganó profundidad por el costado y puso un balón medido al área que Álvaro García Pascual solo tuvo que empujar para hacer justicia en el marcador.

La alegría, sin embargo, duró muy poco. En la siguiente acción, Jorge Moreno cometió un claro penalti sobre Arnaiz. Rubén Alcaraz tomó la responsabilidad desde los once metros y transformó la pena máxima con seguridad. Tras el gol, el centrocampista, con pasado cadista, se dirigió a la grada para pedir disculpas.

Ese segundo tanto supuso un duro golpe psicológico para el Cádiz. El equipo perdió claridad y le costó volver a generar peligro real. Aun así, la mala fortuna volvió a aparecer: Iza Carcelén estrelló otro balón en el poste, el cuarto de la noche, en una jugada que simbolizó el infortunio local.

El tramo final quedó marcado por la expulsión de Brian Ocampo, que vio la roja directa tras una dura entrada sobre Pablo Sáez, fruto de la frustración acumulada. Con el pitido final, el Cádiz cerró una noche para el olvido, sumando su segunda derrota consecutiva y dejando escapar una ocasión valiosa para regresar a los puestos de playoff.

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