El Cádiz Club de Fútbol ha celebrado un año más la tradicional ofrenda floral a Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Cádiz, y al Nazareno de Santa María, Regidor Perpetuo de la ciudad, en el inicio de la temporada 2025/2026.
La comitiva, formada por la directiva, la plantilla y el cuerpo técnico, acudió en primer lugar a la Iglesia Conventual de Santo Domingo, donde fueron recibidos por el párroco Pascual Saturio y la junta de gobierno de la Real Archicofradía del Santísimo Rosario.
Palabras de fe y compromiso
El padre Saturio recordó que “el Cádiz está arraigado a la ciudad y necesita de las alegrías de su equipo”. Por su parte, el presidente del club, Manuel Vizcaíno, pidió a la Patrona por la ciudad y por los aficionados. “Pedimos por la ciudad y por su gente. Somos unos privilegiados. Nuestra última petición es hacer una buena temporada, que afrontamos con mucha ilusión”.
Tras sus palabras, los capitanes y el técnico Gaizka Garitano ofrecieron un ramo de flores a la Virgen del Rosario, finalizando con una foto de familia.
Visita al Nazareno de Santa María
La expedición cadista continuó después hacia la Capilla de Jesús Nazareno de Santa María, donde fueron recibidos por el párroco y la junta de gobierno de la cofradía.
El hermano mayor, Jacinto Plaza, pidió al Nazareno ayuda para alcanzar los objetivos deportivos. A su vez, la concejala Virginia Martín destacó el valor del acto: “Mantenemos viva una tradición que une fe y deporte. Acompañamos con orgullo al equipo que lleva nuestro nombre para encomendarle al Nazareno vuestra salud y vuestro trabajo”.
Finalmente, Manuel Vizcaíno elevó una petición especial. “Somos unos privilegiados, por eso pedimos especialmente por los niños que sufren en todo el mundo. Que el Señor los cuide”.
Tras las intervenciones, los capitanes ofrecieron un nuevo ramo de flores y se realizó una foto grupal. Como colofón, el utillero Juanito Marchante recibió un cuadro de la Hermandad que acompañará al equipo en todos los viajes de la temporada.
Una tradición que une ciudad y equipo
Con este acto, el Cádiz CF mantiene viva una de las tradiciones más emotivas de la ciudad, reforzando el lazo entre la afición, la fe y el deporte, justo antes del inicio de la competición oficial.


