Radio Marca Cádiz

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El Cádiz empieza el 2026 con un punto de oro en Riazor (2-2)

El Cádiz Club de Fútbol comenzó 2026 dejando sensaciones encontradas en Riazor. El equipo amarillo combinó buen fútbol, personalidad y una dosis excesiva de mala suerte, aunque encontró recompensa final gracias al talento individual de Iuri Tabatadze. Ante un rival de entidad como el RC Deportivo, los de Gaizka Garitano resistieron un primer tiempo cruel y acabaron sumando un punto tan trabajado como justo, que los mantiene muy cerca de la zona de playoff.


Un inicio marcado por la mala fortuna

El encuentro arrancó con el guion torcido para los intereses cadistas. A los siete minutos, el Deportivo encontró el primer gol en una acción desgraciada: David Mella disparó desde fuera del área y el balón, tras tocar en Jorge Moreno, cambió lo justo su trayectoria para despistar a Víctor Aznar. Más allá de cierta pasividad defensiva, el tanto quedó claramente condicionado por el infortunio.

Con ventaja, el conjunto gallego ganó confianza y volvió a avisar poco después, aunque esta vez Aznar respondió con seguridad, atrapando un disparo desde la frontal.


Reacción amarilla… y otro golpe inesperado

Lejos de venirse abajo, el Cádiz fue creciendo con el paso de los minutos. El equipo empezó a competir mejor y encontró premio en el minuto 22, cuando logró igualar el marcador en una acción de estrategia perfectamente ejecutada.
Ortuño sorprendió con rapidez, de la Rosa puso un centro preciso y Jorge Moreno, esta vez en el área rival, conectó un remate impecable para firmar el 1-1.

Sin embargo, la alegría duró muy poco. Apenas tres minutos después, el Deportivo volvió a adelantarse en otra jugada marcada por el azar. Villares chutó desde la frontal y el balón, de nuevo tras desviarse involuntariamente en Jorge Moreno, acabó engañando otra vez a Aznar. Dos goles encajados, ambos condicionados por desvíos, y un Cádiz obligado a remar de nuevo contracorriente.


Aznar sostiene al Cádiz antes del descanso

Antes del paso por vestuarios, el Deportivo pudo ampliar su ventaja. En el 37’, Loureiro remató completamente solo en el segundo palo, pero se topó con una intervención espectacular de Víctor Aznar, que reaccionó con reflejos felinos y despejó con el pie.

En los últimos compases del primer tiempo, el Cádiz reclamó penalti por unas posibles manos dentro del área, una de esas acciones que siguen dejando la sensación de criterio arbitral desigual, según el día y el escenario.


Ajustes, paciencia… y un zurdazo decisivo

Tras el descanso, Garitano movió el banquillo con rapidez. Retiró a Brian Ocampo, al límite tras rozar la segunda amarilla, y dio entrada a Antoñito Cordero, que debutó oficialmente con la camiseta amarilla. El objetivo fue claro: equilibrio y control del riesgo.

El inicio del segundo acto volvió a exigir a Aznar. En el 58’, el guardameta brasileño firmó un paradón de enorme mérito a un disparo de Stoichkov, manteniendo al Cádiz con vida en su momento más delicado.

El equipo gaditano fue ganando metros, aunque le costó generar peligro real. Ante ese escenario, Garitano apostó fuerte y activó un triple cambio: Álex Fernández, Roger Martí y Tabatadze entraron con la misión de cambiar el guion.


El misil georgiano hace justicia

La apuesta tuvo premio. El protagonismo fue para Tabatadze, que se convirtió en el héroe del partido con una acción individual de enorme calidad. El georgiano armó un zurdazo potentísimo, un auténtico misil imposible para el guardameta, y estableció el 2-2 definitivo.

Un gol que premió la insistencia del Cádiz y permitió a los amarillos rescatar un punto de mucho valor en Riazor. Visto el desarrollo del encuentro, los golpes de fortuna sufridos y la reacción final, el empate fue el resultado más justo.

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