El Cádiz consiguió en El Arcángel un triunfo que sabe a respiro profundo. Después de varias semanas sin alegrías, el conjunto de Gaizka Garitano logró imponerse al Córdoba y sumar tres puntos que pueden marcar un punto de partida en el tramo decisivo del campeonato. Lo hizo sin Suso, baja capital, pero con carácter y con los goles de José Antonio de la Rosa y Moussa Diakité como argumentos principales.
La derrota frente a la Cultural Leonesa y la lesión de Suso obligaron al técnico vasco a agitar su once. De la Rosa regresó al equipo titular, al igual que Brian Ocampo, mientras que el dibujo ofensivo experimentó una variación muy marcada: Roger Martí y Dawda Camara formaron pareja arriba, y Ortuño se unió a Diakité en la sala de máquinas para tratar de dar equilibrio a la medular.
El arranque del partido mantuvo la línea de encuentros anteriores, con un Cádiz ordenado y concentrado, intentando controlar los primeros compases. El equipo visitante supo minimizar las virtudes ofensivas del Córdoba y llegó con cierta amenaza al área de Iker Álvarez. No obstante, el peso del partido pasó progresivamente al lado local. Dalisson, muy activo entre líneas, generó incertidumbre en la zaga amarilla y el Córdoba logró finalizar varias jugadas, aunque sin obligar a Víctor Aznar a intervenir de manera seria antes del descanso.
Tras la reanudación, el encuentro se transformó en un ida y vuelta frenético en el que el Cádiz fue capaz de golpear primero y mejor. En el minuto 46, una prolongación de Roger Martí tras un centro de Mario Climent dejó a De la Rosa en disposición de cabecear al fondo de la red. El onubense, muy señalado por su error en Almería, encontró así una forma perfecta de reivindicarse. A los 55 minutos, otro canterano, Diakité, enganchó un zurdazo imparable que se coló por la escuadra cordobesa y amplió la ventaja visitante.
El 0-2, sin embargo, no dio tregua. Apenas un minuto después, Dalisson redujo distancias y devolvió la tensión al partido. El Cádiz tuvo que afrontar más de media hora de sufrimiento, acentuada por la lesión de Bojan Kovacevic, que tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla y dejó una imagen preocupante.
El tramo final fue un auténtico ejercicio de resistencia. El Córdoba se volcó al ataque en busca del empate, mientras los amarillos trataban de aprovechar cualquier transición liderada por Álvaro García Pascual, Tabatadze o Efe. Joaquín González entró para fortalecer el centro del campo y permitir que Ortuño actuara en una posición más creativa. El susto más grande llegó cerca del minuto 90, cuando Obolskii anotó el empate, aunque la acción quedó anulada por una falta previa de Jacobo.
Tras siete minutos de prolongación, el Cádiz pudo celebrar una victoria tan sufrida como necesaria. Los amarillos cierran una racha negativa en uno de los momentos más comprometidos de la temporada y lo hacen sin una de sus piezas clave. El triunfo, trabajado y valioso, llega como un mensaje claro: el equipo quiere reencontrarse con su mejor versión, aquella que mostró en el inicio del curso.

