Radio Marca Cádiz

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El Zaragoza deja sin pulso al Cádiz (0-1)

Un punto de los últimos 24. Ese es el pobre y triste bagaje del Cádiz CF tras consumar la séptima derrota de los últimos ocho encuentros, esta vez contra otro equipo en horas bajas como el Zaragoza. Pero ni por esas. Los amarillos resucitaron al Zaragoza después de otro encuentro pésimo y dejan al borde del abismo al equipo, que se acerca a la zona de descenso, y al técnico vasco pidiendo a gritos su cese.

Gaizka Garitano, en su línea de mover el árbol para tratar de dar con la tecla, sorprendía con la alineación amarilla ya que aparecía David Gil en portería. El getafense debutaba así en el campeonato liguero tras solo haber tenido minutos en Copa. Además, apostaba por Álex Fernández en la medular, volviendo al dibujo con el que comenzó la temporada: 1-4-2-3-1. Volvía De la Rosa a la banda derecha y como único delantero se quedaba Dawda Camara. En defensa, sin novedades más allá del regreso de Raúl Pereira.

Pero a este Cádiz no le sirve nada porque es un equipo totalmente muerto. Incapaz de absolutamente nada más allá de seguir profundizando en una herida que por día que pasa parece irreversible. Gaizka Garitano, aunque no sea el único culpable, no puede continuar en el banquillo de los amarillos ni un segundo más. El conjunto gaditano comienza a oler muy mal, y cualquier decisión que no sea dar un relevo en el banquillo es una negligencia por parte de la directiva de la entidad.

Los errores de siempre y la reacción inexistente habitual del Cádiz CF

Porque, a pesar de un inicio de partido en el que los amarillos merodearon la portería maña, fue el Zaragoza quien aprovechó la pasividad y las facilidades defensivas del equipo para adelantarse a través de Kenan Kodro. Un centro que nadie despeja, un resbalón de Jorge Moreno y hasta dos disparos del atacante para batir a David Gil y hacer el único tanto del partido.

Trató de reaccionar el Cádiz y Suso tuvo en sus botas el único ¡uy! de los cadistas en el minuto 25. El gaditano remató a portería un centro de Pereira y su disparo lo interceptó Insua. Fue la única ocasión clara de los amarillos en todo el encuentro, más allá de algunos disparos lejanos de Antoñito Cordero que atrapó sin problemas Andrada. De hecho, David Gil evitó el segundo al borde del descanso al repeler un disparo de Francho Serrano.

Tras el descanso no hubo reacción. Al revés, el Zaragoza jugó como quiso para mantener la ventaja sin sufrir y el carrusel de cambios no sirvió de nada. Tanto está sacudiendo el árbol Garitano que entró hasta Rominigue Kouamé en el tramo final del partido. Pero quien estuvo más cerca de marcar fue el conjunto zaragocista, que estrenaba a David Navarro en el banquillo, con una definición de Róber González que se marchó por muy poco. Un ridículo más de un equipo que huele muy mal.

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