La llegada de Rubén Sellés al banquillo ha inyectado nueva vida al Real Zaragoza, un equipo aragonés que lleva años peleando en la Segunda División y que ahora muestra signos de resistencia inquebrantable. Desde que el técnico valenciano tomó las riendas en el Ibercaja Estadio, los blanquillos no han cedido ni un solo tropiezo en LaLiga Hypermotion. La prueba más reciente fue anoche en La Rosaleda, un feudo siempre complicado, donde un gol de penalti de Dani Gómez en el tiempo añadido (minuto 96) permitió arañar un empate 1-1 contra el Málaga, un botín valioso que acerca al Zaragoza a la permanencia.
Sin embargo, el próximo desafío no será fácil. Los maños se preparan para un calendario exigente que incluye la recepción al Cádiz CF, un desplazamiento a Burgos, un duelo en casa ante Las Palmas, una visita a Santander y encuentros frente a la Real Sociedad «B» y el Castellón. Cada suma al casillero cobra aún más importancia de cara al mercado invernal, momento en el que la directiva zaragocista deberá mover ficha en el mercado de fichajes para apuntalar el proyecto y evitar males mayores.
El envite contra el conjunto gaditano, dirigido por Gaizka Garitano, llega empañado por las secuelas del empate en Málaga. El final caótico del partido dejó al Zaragoza con hasta tres ausencias confirmadas por sanción. El delantero suplente Sinan Bakış, que ni siquiera había entrado al terreno de juego, vio una tarjeta roja directa que le impedirá estar disponible para Sellés. A ella se unen el portero titular Andrada y el lateral Carlos Pomares, que completarán su ciclo de amonestaciones precisamente ante el Cádiz.

