Javi Vázquez no pasa desapercibido. Basta con verlo entrar en una sala de prensa para entender que es un entrenador distinto. Antes incluso de responder a la primera pregunta, saluda uno a uno a los periodistas, un detalle poco habitual que refleja cercanía y respeto. Esa misma naturalidad la traslada al día a día del Algeciras CF, al que tiene a solo un punto de los puestos de playoff de ascenso a Segunda División tras más de una década de trabajo en los banquillos alrededor del fútbol nacional.
El técnico decidió colgar las botas a los 28 años para perseguir un sueño claro: entrenar. Más de diez años después, ese camino le ha llevado a firmar una temporada ilusionante en el Nuevo Mirador, donde el equipo compite sin complejos en una categoría exigente.
Una tierra conocida… y querida
En una entrevista concedida a Radio MARCA Provincia de Cádiz (puedes escucharla pinchando aquí), Javi Vázquez repasó su trayectoria y su vínculo con la provincia. El entrenador ya conocía Cádiz de su etapa como futbolista, cuando defendió la camiseta del Racing Club Portuense.
“Hace 17 años jugué en El Puerto de Santa María, así que ya había vivido aquí y tenía muy buenos amigos. Siempre he sentido esta tierra como algo especial”, explicó. Por eso, reconoce que su llegada al Campo de Gibraltar ha sido también un reencuentro personal. “Estoy encantado, feliz. Es una tierra que ya amaba”.
La cara menos amable del banquillo
Sin embargo, el camino del entrenador no siempre es sencillo. Javi Vázquez habla con naturalidad de la inestabilidad que rodea al oficio, en un fútbol cada vez más impaciente. “Al principio me angustiaba mucho más, pero con los años aprendes a normalizarlo. Llegas a un sitio, pierdes tres partidos y te caen críticas por todos lados. Es la norma”, admite.
Esa madurez le ha permitido convivir con la presión y centrarse en lo que sí puede controlar. “No puedo preocuparme constantemente por eso”, insiste, consciente de que las destituciones forman parte del juego.
El “proceso”, una palabra clave
Si hay un término que define al Javi Vázquez entrenador, ese es el “proceso”. Lo repite en ruedas de prensa y lo defiende en privado. Pero ¿qué significa realmente?
“El proceso es todo lo que te lleva a disfrutar del día a día”, explica. Para el técnico, no se trata solo de ganar, sino de construir una identidad clara. “Hablamos de cómo queremos ser, de mejorar cada día en fase ofensiva, defensiva, en lo técnico y, sobre todo, en la cohesión del grupo”.
De este modo, Vázquez intenta quitar peso al resultado, sin renunciar a la ambición. “Todos queremos ganar, pero hay un rival. A veces haces muchas cosas bien y aun así pierdes. Y eso no siempre es tan malo”.
Virtudes, defectos y margen de mejora
Al analizar al actual Algeciras, el entrenador no duda en señalar su mayor virtud: “El gen competitivo. El equipo compite, gana duelos, sabe sufrir y defender. En eso somos muy fuertes”.

En cambio, también reconoce el principal margen de mejora. “Las áreas. Ahí se decide el fútbol y todavía tenemos recorrido, sobre todo en ataque. Hemos mejorado en el último mes y medio, pero debemos ser más contundentes”.
Estabilidad en medio de la ilusión
El Algeciras se encuentra a un punto del playoff y este fin de semana visita al Real Murcia, precisamente el equipo que marca esa frontera. Un contexto que invita a soñar, aunque Vázquez prefiere mantener los pies en el suelo.
“La semana es igual ahora que cuando estábamos en descenso”, afirma. El mensaje es claro: estabilidad, trabajo y crecimiento. “Queremos puntuar en Murcia, ojalá sumar de tres, pero nuestro objetivo sigue siendo la permanencia. La clasificación no habla de verdad hasta las jornadas 32 o 34”.
Así es Javi Vázquez. Un entrenador que cree en el proceso, huye del ruido y ha conseguido que el Algeciras mire hacia arriba sin perder su esencia. Un técnico diferente, también en las formas, que empieza a dejar huella en el banquillo rojiblanco.

