El Cádiz atraviesa una dinámica desastrosa como local. En sus 14 partidos disputados en el Nuevo Mirandilla durante 2026, el conjunto amarillo únicamente ha conseguido dos victorias y dos empates, mientras que ha sufrido diez derrotas. La última de ellas fue el pasado sábado en la visita de la UD Las Palmas que confirmaba el mal inicio liguero del cuadro que dirige Albert Celades.
El balance es demoledor: ocho puntos de 42 posibles, con solo siete goles a favor y 21 en contra. Un síntoma bastante representativo de los malos tiempos que corren por la Tacita de Plata y que son un ingrediente importante en lo deportivo para explicar el distanciamiento existente entre la grada y el club.
Las únicas victorias llegaron ante el Sporting de Gijón (a principios de enero), por 3-2 y todavía con Gaizka Garitano en el banquillo, y frente al Leganés, por 3-0, en la penúltima jornada de la pasada temporada. Aquel triunfo balsámico, con Imanol Idiakez como entrenador, permitió certificar la permanencia después de un curso para olvidar en un equipo que coqueteó con el descenso a Primera Federación.
Ni los numerosos fichajes realizados durante el verano han conseguido cambiar una tendencia preocupante. El Nuevo Mirandilla ha dejado de ser una fortaleza para convertirse en uno de los principales problemas del Cádiz.

