El efecto Sergio González ya es una realidad. El nuevo técnico catalán ha conseguido algo que parecía imposible hace apenas una semana: resetear mentalmente a un equipo que estaba hundido sobre el césped del Nuevo Mirandilla.
En solo cinco días, el Cádiz CF mostró otra cara en Anduva. Todo funcionó desde el inicio. De hecho, los amarillos se colocaron con dos goles de ventaja en apenas diez minutos, un golpe que dejó tocado al CD Mirandés y permitió a los gaditanos sumar tres puntos fundamentales para alejarse de la zona de descenso.
Además, Sergio González tocó varias piezas del once y todas respondieron. Por ejemplo, Yussi Diarra apareció como mediapunta, Suso encontró un contexto mucho más favorable en la banda derecha y Sergio Ortuño recuperó protagonismo en el centro del campo. Su actuación recordó al centrocampista que sostuvo al Eldense durante varias temporadas.
Sin embargo, más allá de los nombres, el verdadero cambio fue emocional. El Cádiz jugó con otra energía, con alegría y determinación. Ese clic mental se notó desde el primer momento.
De hecho, en el minuto 6 llegó el primer golpe. Brian Ocampo adelantó al Cádiz tras aprovechar un centro raso de Sergio Ortuño. El balón tocó en un defensor y terminó dentro de la portería para abrir el marcador y allanar el inicio de la nueva etapa de Sergio González.
El gol también invita a volver a creer en el extremo uruguayo. No es casualidad: Ocampo ya ofreció su mejor versión con el técnico catalán en el pasado.
Y el Cádiz no se detuvo ahí. Tres minutos después llegó el segundo. Yussi Diarra aprovechó un balón largo de Iker Recio, controló y fusiló con la zurda a Juanpa para ampliar la ventaja amarilla.
A partir de ese momento, el Cádiz trató de controlar el ritmo del partido. Aun así, el Mirandés tuvo alguna opción para meterse en el encuentro. La más clara llegó cuando Siren Diao aprovechó un error de Jorge Moreno, se plantó en un mano a mano y se encontró con la respuesta de David Gil.
El Cádiz también pudo ampliar la renta antes del descanso. En el minuto 25, Álvaro García Pascual estuvo cerca del tercero, pero Juanpa reaccionó con una buena parada y envió el balón a córner.
Tras el paso por vestuarios, Muneta movió el banquillo en busca de reacción. El Mirandés encontró algo más de peligro con El Jebari, su principal argumento ofensivo en la segunda mitad.
Sin embargo, las ocasiones locales fueron escasas. Apenas inquietaron con un disparo forzado de Diao y con un centro peligroso que atrapó con seguridad David Gil.
En los minutos finales llegó el último susto. Un disparo de Unax obligó a intervenir a David Gil, que desvió el balón lo justo para que este golpeara en el larguero. Gracias a esa acción, el Cádiz pudo cerrar el partido con la portería a cero.
Más allá de la victoria y de las buenas sensaciones, el partido dejó otra noticia positiva: el regreso de Bojan Kovacevic. El central serbio volvió a tener minutos tras superar su lesión y aportó solidez en los minutos finales.
El Cádiz volvió a competir, volvió a creer y volvió a ganar. Y todo apunta a que el efecto Sergio González ya ha empezado.

